El dato ya es público. El valor está en ordenarlo, relacionarlo y hacerlo comparable en el tiempo.
El Estado peruano publica, por mandato legal, millones de registros que casi nadie lee: cada adjudicación, cada gasto, cada norma, cada visita a una entidad. El problema no es el acceso. Es que ese material no está ordenado, no está relacionado entre sí y no se puede comparar entre entidades ni a lo largo del tiempo. Un dato que no se puede comparar no sirve para rendir cuentas.
Esto es un instrumento de medición, no un medio de opinión. Yupana no publica notas: publica mediciones repetibles. Cada resultado dice qué se midió, sobre qué entidad, con qué fuente, con qué versión de la regla y en qué fecha. El verbo es medir —no vigilar, no fiscalizar, no denunciar—, y es la mitad de la promesa.
La yupana era el tablero con el que se hacían las cuentas del Estado inca. Este producto vuelve a hacerlas.
Cómo está ordenado
No es sólo el gobierno central. El nivel de autoridad es un atributo de cada entidad, y las fuentes nacionales ya contienen los tres: en las contrataciones abiertas, cada adjudicación trae su entidad compradora; en el presupuesto, cada gasto trae su pliego. Una regla se escribe una vez y se aplica a un ministerio o a una municipalidad distrital con el mismo código.
Los nombres de entidad son de ejemplo y no corresponden a ninguna entidad real. Todavía no hay datos cargados.
Nacional
Ejecutivo y ministerios
decenas de pliegos
Regional
Gobiernos regionales
25
Local
Municipalidades
≈1 900 · 196 provinciales
De cualquier entidad, en cualquier nivel, cuelga lo mismo
Cómo funciona
El Estado publica, por ley, millones de registros: cada compra, cada gasto, cada norma, cada visita a una entidad. Yupana cosecha catorce fuentes oficiales.
Cada dato se guarda tal como llegó, con su fecha de captura. Si la fuente lo cambia después, la versión original sigue disponible para volver a revisarla.
Una regla con el umbral escrito y un número de versión, como una fórmula. La misma regla sobre los mismos datos da el mismo resultado dentro de dos años.
Personas revisan cada señal contra la fuente original. Después, una persona con nombre firma. Nada se publica solo.
Un indicador comparable: qué se midió, sobre qué entidad, con qué fuente, con qué versión de la regla y en qué fecha.
Las etapas 3 y 4 son las que más cuestan y las que no se pueden saltar. Una regla sin umbral escrito no se puede volver a correr, y una señal sin una persona que la revise no es una medición: es una imputación automática.
Qué mide
¿Qué empresas le ganan casi todas las compras a una misma entidad?
¿Quién sale de un cargo público y, poco después, su empresa empieza a ganar contratos ahí?
¿Qué obras tienen dinero ejecutado y poco avance registrado en el terreno?
¿El patrimonio que declara un funcionario crece más rápido que los ingresos que declara?
¿Quienes financian una campaña terminan ganando contratos después?
¿Qué se publica cada día en el diario oficial que casi nadie alcanza a leer?
¿Cómo votó cada congresista, y quién faltó cuando una votación se definió por pocos votos?
¿Qué se aprueba en las municipalidades que ningún medio alcanza a cubrir?
¿Quiénes visitan a los funcionarios, y qué se resolvió en las semanas siguientes?
¿En qué gastó una entidad, comparado con el presupuesto que ella misma aprobó?
¿Hay despachos judiciales con resultados que se salen de lo común?
Límite · Limitada por diseño. Los expedientes judiciales protegen los datos de las partes, y esa barrera es legal, no técnica. Yupana se detiene ahí y lo dice.
Serie antes que hallazgo
«Sin señales en este periodo»
Es un resultado publicado, con su fecha de cálculo y la lista de reglas que se evaluaron. El tablero de una entidad existe y se actualiza aunque no tenga ninguna señal.
Por qué importa, primera razón: una señal sin serie no significa nada. Que una entidad tenga tres señales sólo se puede leer si se sabe que el periodo anterior tuvo cero y que entidades comparables tienen una. Sin los periodos limpios no hay línea base, y sin línea base no hay medición.
Segunda razón, y es la que hay que decir en voz alta: publicar sólo las anomalías vuelve editorial al instrumento por selección, aunque cada publicación sea impecable. El sesgo no está en ninguna fila: está en qué filas se decidió mostrar. Un instrumento que publica los periodos sin señales de una entidad no se puede describir como una campaña en su contra.
Los límites
El riesgo de una herramienta así no está en la señal falsa que cualquiera detecta: esa se descarta en la primera revisión. Está en la señal plausible, porque una correlación bien dibujada se ve igual de seria que una investigación. Por eso los límites son parte del producto y no una nota al pie.
Y una corrección a la vista vale más que una infalibilidad declarada: hay un procedimiento de rectificación con plazo y un registro público y permanente de las rectificaciones hechas.
Seguir el proyecto
Hoy Yupana tiene su corpus escrito —arquitectura, fuentes, catálogo de señales y las políticas de publicación, límites y datos personales— y esta página. Todavía no hay datos cargados, ni tableros, ni API. El orden no es casual: la parte difícil de este producto no es el código, es decidir qué se afirma y con qué respaldo.
El código y los documentos de diseño son públicos. No hay boletín todavía.